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Las herramientas de la lectura

martes, 16 de septiembre del 2008 a las 07:41
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 Si voy a leer un texto argumentativo necesito,  obligatoriamente,  contar con herramientas de apoyo, pues de lo contrario prefiero no leer y realizar otra actividad o, simplemente, descansar. No es lo mismo leer un texto narrativo (una novela, un cuento, un mito, una fábula, etc.) que uno argumentativo (un ensayo, un artículo, una investigación, etc.), ya que existen muchas diferencias.

 Podría leer una novela echado en la cama, en el sofá, en una hamaca o en cualquier lugar donde me sienta cómodo y hasta podría acompañarme por unas suaves notas musicales  y algo para comer. Pero si voy a leer sobre un tema de investigación tengo que buscar una silla y una mesa, además de una buena iluminación y el menor ruido posible (aunque es inevitable) y, como dije al inicio, necesito herramientas para poder comprender el texto.

 Estas herramientas, sin las cuales mejor me voy a caminar, son los plumones fosforescentes o resaltadores (mínimo dos colores), lápices o lapiceros, hojitas adherentes (pos-it). Es que leer un texto argumentativo no es nada sencillo, tenemos a un emisor (el que escribe) con mucho conocimiento sobre el tema, sin embargo, no puede usar la totalidad de esos conocimientos (fruto de muchos años de investigación) en su argumentación y supone que nosotros los receptores ya tenemos los conocimientos previos para entenderlo, pero cómo podría saber cuánto es lo que sabe el receptor, entonces si no estamos preparados podríamos perder el hilo del discurso.

 Un buen lector es aquel que usa estrategias para poder llegar a comprender lo que dijo y lo que quiso decir el autor, entonces mientras leo puedo hacer lo siguiente:

 Subrayar lo que me parece principal o lo que es de mi interés (con naranja o rosado),  lo que es secundario o anecdótico (con verde) y lo que no marco es porque lo puedo procesar sin ningún problema o porque percibo que ello no es esencial y no vale la pena.

 Sumillar o hacer un pequeñísimo resumen al margen del texto que voy leyendo; estas sumillas contienen palabras claves que me van a permitir evocar la estructura textual.

 Organizar la información a través de mapas mentales, cuadros sinópticos, mapas conceptuales, etc. Lo puedo hacer en una hoja aparte o en un pos-it que lo adhiero en la misma página. Esta organización se hace más sencilla cuando se tiene la costumbre de sumillar.

 Si realizo estas actividades, estoy manejando mis estrategias metacognitivas porque puedo monitorear mi proceso de comprensión, es decir, soy consciente de mis niveles de comprensión y si no comprendo como quisiera, entonces, dispongo de  alternativas para autorregularme y usar otra estrategia que puede implicar la relectura del texto, la acentuación o énfasis en un párrafo determinado,  darme unos minutos de descanso o dejarlo para otro momento.

 Los lectores estratégicos realizan actividades antes, durante y después de la lectura y, como dije, monitorean su proceso de comprensión. Un lector de este tipo "apaga" la radio o la televisión  porque entiende que ello le quita concentración y atención, o no se permite comer (aunque sean bocaditos)  mientras lee. Maneja su tiempo de lectura (hace pausas cada cierto tiempo). Es consciente de lo que está realizando, incluso si tiene algún problema personal o familiar busca darle primero solución a ello antes que seguir leyendo.

 Sé que nadie se vuelve lector estratégico de la noche a la mañana, sin embargo, si usted,  amigo lector,  fomenta entre sus alumnos el uso de los resaltadores ya sea en los libros de texto o en sus mismos cuadernos estará haciendo ya bastante. Indíquele el uso del naranja o rosado para lo que él "cree" que es lo importante y el amarillo para lo que "considera" secundario. No lo condene si no marcó lo que tenía que marcar, le recomiendo que lo más importante en esta etapa es darle la libertad de marcar según sus propias consideraciones, luego verá que ellos mismos se van dando cuenta y solos se corrigen. Después de ello, podrá motivarlos a realizar los sumillados y a organizar su información. El proceso puede ser lento, pero después verá hermosos resultados y obtendrá muchas satisfacciones.

 Bueno, por ahora los dejo...  voy a buscar una bebida  y me voy a la terraza a seguir leyendo La ladrona de libros.

Gracias por leer

 Manuel Urbina

Lima-Perú

Leer en zigzag

lunes, 15 de septiembre del 2008 a las 23:41
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Unos ciberamigos me preguntaban si era posible leer usando la técnica del zigzag; yo les contesté que sí era posible, "pero" que, en mi caso,  lo utilizaba para buscar datos específicos en el texto, por ejemplo: nombres, fechas, frases relacionadas con el tema de búsqueda, etc.

Esta técnica de lectura consiste en deslizar los dedos de la mano, a una velocidad mayor de la que habitualmente leemos, por debajo de la línea de escritura y al llegar al final de ella se retrocede rápidamente hacia la siguiente y se continúa de la misma manera que al inicio. Estos movimientos se parecen a una "z" y de allí el nombre que se le asigna.

Para usar esta técnica debemos entender que hay dos formas de acceder a los significados de las palabras: 1) a través de la ruta fonológica o "indirecta", y 2)  mediante la ruta visual o "directa".  Si el lector sigue usando la ruta fonológica (cuando lee mira la palabra de izquierda a derecha y mientras la decodifica  va escuchando su propia voz interna) este método de lectura no le será de gran ayuda, sin embargo, con un poco de práctica  (leyendo en z) le permitirá ingresar a la ruta visual o directa.

En la mayoría de estudiantes aún prevalece el método fonológico como consecuencia del aprendizaje de la lectura desde las unidades menores  a las más complejas:  primero aprendimos las vocales, luego las consonantes, después se hicieron las combinaciones silábicas y desde allí construimos nuestros primeros sintagmas (grupos de palabras que representaban ideas), oraciones y  proposiciones. Este método es ideal cuando se trata de lenguas transparentes (se escribe como se pronuncia) como es el caso del castellano, y uno de los libros que mejor refleja este concepto es el Coquito.  Personalmente,  me agrada este sistema de enseñanza, sin embargo,  este método fonológico o indirecto se debe abandonar a partir de los 8 años y recurrir al método visual o "directo" (es hasta 100 veces más rápido que el indirecto) y, entonces, el concepto de velocidad lectora se convierte en un indicador para la comprensión de textos.

El método visual o directo consiste en percibir las palabras como si fueran un todo, imagínese por un momento un cigarrillo sobre la mesa y mírelo fijamente. Seguramente que usted está mirando el cigarrillo en su totalidad, no lo empezó a ver desde uno de los extremos, sino de manera integral. A este método también se le llama "gestáltico" debido a su naturaleza global. El lector no solo puede mirar una palabra en su totalidad, a través del entrenamiento (que no es nada difícil) puede percibir sintagmas, es decir, grupos de palabras que representan ideas y no palabras aisladas cuyos significados dependen del contexto. Este método le permite al lector enlazar sintagmas o ideas y,  de esa manera, construir significados hasta llegar a la comprensión de la oración. Una de las grandes ventajas que da este método es que el alumno se ve obligado a aumentar su concentración y no se dispersa  como cuando lee bajo el método fonológico.

Con toda humildad les puedo asegurar que  si conseguimos que los niños abandonen la etapa fonológica y  usen el método visual o directo, podremos estar seguros de  que su comprensión aumentará notablemente. Hay ejercicios muy sencillos que se pueden hacer (me comprometo a presentarles algunos) y que no requieren de textos especiales ni grandes inversiones.

Volviendo al tema del método en zigzag, también lo uso en la lectura de textos narrativos (cuentos, novelas, leyendas, etc.), pero nunca en textos argumentativos, salvo que sea para hacer relecturas. También se puede utlizar para la lectura de periódicos y revistas.

Los saltos que se dan cuando se llega al final de la línea de texto puede ser de uno  a diez renglones y ello dependerá de la práctica que se tenga y de la naturaleza de la búsqueda de información. Inténtelo línea  a línea y luego, cuando usted lo desee, aumente los saltos.

Gracias por leer

Manuel Urbina

Internet revitalizó el hábito de escribir

viernes, 12 de septiembre del 2008 a las 16:56
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Gracias al e-mail, la gente está redescubriendo la escritura

El e-mail y los chats volvieron a darle auge a la escritura. Hoy, muchas de aquellas personas que creían que el día que terminaran la escuela olvidarían para siempre los puntos y las comas, están ahí, frente a la computadora, lidiando con el teclado. Sin embargo, eso no quiere decir que el lenguaje esté a salvo: para la cultura del e-mail, los signos de puntuación y las mayúsculas no existen.



Por Bonnie Rothman Morris


De todas las revoluciones culturales que trajo aparejadas la nueva tecnología, la recobrada popularización de la escritura es, tal vez, una de las más contundentes. Hoy por hoy, parece, todos se dedican a escribir. El catalizador es el e-mail y también tienen algo que ver los chats en Internet. En mensajes y conversaciones electrónicos, millones de personas que pensaron que, al terminar el colegio, nunca más tendrían que precouparse por dibujar un punto y una coma, otra vez se pasan horas y horas escribiendo. "El e-mail es, básicamente, un redescubrimiento de la escritura. Cuando apareció, la gente no tenía una idea formada sobre el e-mail: lo consideraban útil y punto. Pero el juego verbal y la inventiva de la conversación oral lograron atravesar la barrera hacia el nuevo medio", dice Rob Wittig, director de Tank20, un sitio que publica ficción en la red.

Pero el e-mail y el chat quizá también simbolicen la muerte de los pilares que la sustentan: la gramática, la sintaxis, la ortografía y, llegado el caso y dada la naturaleza visual, estenográfica, hipertextual del medio, posiblemente, incluso, también de algunas palabras. Y como sucede con toda revolución cultural, los artistas de la época, finalmente, se apropian de los cambios. Un e-mail típico no tiene las comas ni mayúsculas y está lleno de errores de ortografía (algunos, deliberados; la mayoría, no). Hay muchos espacios en blanco porque la tecla de retorno funciona como puntuación. Las siglas y los dibujitos, llamados glifos, transmiten ideas e impresiones. La libertad que está implícita en la transgresión de las reglas gramaticales podría ser lo que dio lugar a la revolución del e-mail y del chat, dando rienda suelta al escritor que todos llevamos dentro. No tener que obedecer reglas gramaticales, podrían decir los que visitan un chat room, los hace :).

Pero, ¿en qué consiste exactamente la escritura en un e-mail o en un chat? "El e-mail es una enorme pérdida de tiempo, pero muy divertida", dice la novelista Annie Dillard, cuyo libro "The Writing Life" sugiere que el escritor tiene la responsabilidad de escribir lo mejor posible. Dillard no niega que el e-mail facilite la comunicación entre la gente, pero agrega: "Escribir per se no es ninguna virtud. Es como el peloteo en el tenis. La pregunta es '¿Se puede hacer un buen tanto?'". Algunos escritores que todavía creen en la importancia de asuntos tales como la etimología, la ortografia y la gramática dicen que el hecho de que más gente escriba más seguido no puede sino favorecer la marcha de la literatura misma. "Todo lo que elimine el miedo a escribir tiene que ser saludable", dice William Zinsser, que enseña escritura en la New School University de Nueva York, cuyo libro "On Writing Well" es una biblia para una generación de escritores ávidos de consejos para producir una prosa limpia y fluída. "Lo que el e-mail le devolvió a la gente es su derecho natural a comunicarse con otra persona a través del papel, sin todas esas inhibiciones que les impusieron los sistemas escolares".

La facilidad de escribir en Internet también puede estar generando toda una legión de posibles escritores. Según el punto de vista de cada uno, esto puede ser bueno o malo. Los defensores de la escritura electrónica dicen que, además de liberar al escritor interior, el e-mail y el chateo favorecen una nueva ola de alfabetismo. "Los que no escribían cartas ni leían libros ahora tienen a la textualidad como parte de su experiencia diaria", dice Scott Rettberg, director ejecutivo de la Electronic Literature Organization, un grupo formado para promover la literatura online. Rettberg dice que, como resultado, se está desarrollando un nuevo lenguaje, y como todo fenómeno de Internet, está evolucionando rápidamente. La ensayista, novelista y cuentista Cynthia Ozick, en cambio, piensa que la velocidad y la facilidad que permite una computadora no ayudan a cambiar el lenguaje sino, más bien, a atrofiarlo. Escribir en la computadora, agrega, priva al autor del tiempo necesario para reflexionar. Y eso la desilusiona. "Al principio, fue pura excitación: vamos a ingresar a una era similar a lo que fue la gloriosa era epistolar del siglo XVIII. Y fue cierto: hoy tenemos una era de epístolas, pero sólo consiste en gruñidos", dice la escritora.

Sin embargo, se vislumbra un claro en el horizonte para aquellos que temen la pérdida del lenguaje, la gramática, la ortografía y, con ellos, de la prosa fluída; incluso en el universo del e-mail y del chat. Es una de las razones más antiguas para escribir con esmero: las cartas de amor. "En el período isabelino, poder escribir un poema o una carta muy sofisticada era una herramienta básica de seducción, a tal punto que el éxito de las cuestiones del corazón dependía de la capacidad de escribir realmente bien. Lo mismo es válido hoy", dice Wittig, y después predice que, en 10 años, los mejores intercambios amorosos que se producen hoy terminarán siendo publicados y disfrutados como literatura. En Internet, por supuesto.

(c) The New York Times, 2001

Traducción de Claudia Martínez

¿Contarles un cuento por la noche es la solución para tener hijos lectores?

miércoles, 10 de septiembre del 2008 a las 17:04
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Todos los padres deseamos que nuestros hijos desarrollen habilidades y hábitos lectores. Es uno de los sueños que tanto deseamos, pero cada vez se ve -en la mayoría- el alejamiento y la distancia que toman frente a los libros. Las palabras que crean las más maravillosas imágenes  están siendo reemplazadas por las imágenes que no permiten usar nuestra imaginación y fantasía. Hoy entre el niño y libro se interpone una pantalla insignificante, pero tan difícil de controlar.

Entonces, los padres no sabemos qué hacer y por ahí nos dicen: "Cuéntale un cuento cada noche y verás cómo tu hijo se convierte en un gran lector". ¿Será esto suficiente, para que el niño o niña pueda desarrollar ese hábito tan deseado y que trasciende en una excelente comprensión lectora?
No nos engañemos y que no nos sigan engañando porque ello no es suficiente. Con esto solo estaríamos subiendo un escalón cuando tenemos muchos por escalar, es decir, contarles o leerles cuentos claro que es importante, pero no es suficiente. Seguramente, usted amigo, habrá visto a mucha gente que compra un libro y lo lleva a todas partes, pero que no ha desarrollado la capacidad de sumergirse en la lectura comprendiendo y disfrutando de ella. Es que ser un lector competente tiene un precio que no se paga con solo leer un cuento y buenas noches.

En la última prueba de comprensión lectora, tomada por el Ministerio de Educación, el 84% de niños del nivel primario salieron desaprobados en una prueba que solo exigía competencias mínimas y básicas.
Tomemos consciencia del rol que jugamos en la formación lectora de nuestros hijos y no esperemos que las autoridades gubernamentales sean los encargados de darle solución a este problema porque para entonces nuestros hijos se habrán convertido en tatarabuelos.

¿Qué podemos hacer para subir la escalera completa?

1. Destinar un presupuesto mensual -por mínimo que sea- para la adquisición de libros infantiles y de acuerdo a la edad del niño.2. Los cuentos clásicos como Cenicienta, El gato con botas, Caperucita roja, etc., (tan vistos en la TV) no deben ser los únicos que conformen la biblioteca. Generalmente, estos libros no despiertan interés porque ya los han visto; adquiera otros libros de cuentos que tengan ilustraciones, colores, letras grandes y que le llamen la atención.

2. Visitar -con frecuencia- bibliotecas y que los niños vean la cantidad de libros que existen y cómo los lectores lo adquieren y los leen.

3. Ir a las ferias nacionales e internacionales de libros y participar en las actividades que se presenten.

4. Dar el ejemplo de que leemos y disfrutamos, en el último de los casos al menos finjamos que nos gusta leer. Leer periódicos, revistas, cómics, etc., es una alternativa.

5. Tener paciencia porque no es fácil que el niño tome un libro y lo lea. Si al menos lo observa y lee un poquito será una muestra significativa de que nuestra labor empieza a dar frutos. No le exija ni le imponga una lectura, hágale un comentario sobre el texto y como decimos en nuestro lenguaje coloquial, "píquele el diente" y luego, comenten -amenamente- la lectura.

6. Es vital que  el niño tenga su propio espacio de lectura. Se puede mandar a hacer un librero adaptado a su estatura. Si el niño mide 1.10 cm., su librero podría medir 1.40 cm.  Es necesario que el niño pueda  alcanzar todos los compartimientos en donde se encontrarán sus libros.

7. Los libros se colocan con la tapa frente al niño, no de lomo como los libros de los adultos. Verlos así les permitirá ver el título acompañado de los dibujos que son muy llamativos.  Les despertará -en algún momento- la curiosidad y lo tomarán. Se puede colocar algunos juguetes o cosas que le interese mucho al menor.

8. Llevar a los niños -si hay la posibilidad- a los cursos-talleres de lectura en donde se  les enseña técnicas y hábitos de lectura. El conocer a otros niños que leen y disfrutan de la lectura es una gran motivación y estímulo.

9. Pedir los consejos de un especialista en lectura tanto para la adquisición de nuevos textos, como para la elaboración de diferentes actividades.

10. Ir al colegio del niño y pedir información sobre las actividades exclusivamente lectoras que se está haciendo o se hará. Si el colegio de su niño no tiene -a la vista de todos- una biblioteca especializada infantil, siquiera con 50 títulos diferentes, tenga presente que allí su hijo no desarrollará el hábito lector.

11. La Iliada, La Odisea, La divina Comedia, Crimen y Castigo, Los Miserables, Romeo y Julieta, El Quijote de la Mancha, etc., son libros maravillosos y transcendentales, pero NO son adecuados para un niño. Es como si a su hijo pequeño,  en vez de darle una bicicleta y con sus dos llantitas de soporte,  le diera un camión de dieciséis ruedas (salvo que se busquen ediciones adaptadas para niños).

No he pretendido dar una fórmula para desarrollar lectores competentes, seguramente habrá  muchos y mejores recursos, sino entrar en la reflexión y en el análisis propio de nuestra práctica cotidiana que es el desarrollo de la competencia lectora de los niños.

Gracias por leer

Manuel Urbina

La biblioteca que los niños quieren tener

martes, 09 de septiembre del 2008 a las 07:30
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Cada día se tiene más consciencia de la importancia de la lectura como fuente de desarrollo cultural del ser humano, sin embargo, vemos con tristeza cómo nuestros hijos están más distanciados que nunca de los libros. El lado oscuro de la tecnología les impide acercarse a ellos: TV, DVD, CD, VCD, MP3, MPG4, Play Station, celulares, Internet, etc. Y si a esto le sumamos la inactividad lectora en los colegios, el bajo nivel de preparación de los profesores en el desarrollo del hábito lector, los planes lectores que están llenos de libros que no obedecen a los intereses y a la edad del alumno, y que finalmente ni el mismo profesor los conoce (por eso que cuando evalúan, dicen "saquen una hoja y escriban todo lo que se acuerden del libro).

Ante esta realidad, muchos padres nos preocupamos por mantener una biblioteca llena de libros de lomo ancho, títulos multiacadémicos y colecciones enigmáticas, y -con la mejor voluntad del mundo- les decimos a nuestros hijos: "Esta es tu biblioteca, mira cuántos libros hay: busca uno y léelo". Y de esta manera creemos que estamos cumpliendo con el compromiso de contribuir en su desarrollo lector, pero no llegamos a entender que para el niño de 6, 8, 10, 12 años, esos tipos de bibliotecas no son nada atractivos, no les resulta agradable y si no me creen hagan la prueba y vean cuánto tiempo su niño ha de estar en ella (no para hacer las tareas) disfrutando su estancia.

La biblioteca para el niño debe ser especialmente construida y adaptada a su tamaño, para que pueda manipular libremente los materiales de lectura. Los libros de cuentos deben estar dirigidos a su competencia lectora. Si tiene 8 años, no le podemos dar libros para niños de 10, 12, 16, 20 años porque los va a rechazar inmediatamente. Y pensar que todavía creemos que el Tesoro de la Juventud es la colección ideal.

 Hoy existen muchas editoriales que en la contratapa colocan la edad a la que está dirigido el libro. Es verdad que estos tienen un precio algo elevado, pero ese es el precio que debemos pagar si queremos que nuestros hijos sean lectores competentes, aunque existen otras posibilidades como los libros de segundo uso y los de procedencia dudosa que se venden en muchas ferias.

 Otro aspecto es la forma cómo debe colocarse el libro, nunca con el lomo en exhibición, sino toda la tapa multicolor frente al lector ya que de esta manera en algún momento le va a llamar su atención y lo va coger, lo cual ya es una buena señal. Se puede alternar los libros con algunos juguetes, recuerdos o álbumes de fotografías del niño, porque uno de los objetivos es que se familiarice con el lugar y entienda que los libros forman parte de ese mundo de cosas agradables y significativas. Si colocamos al pie de la biblioteca, una alfombra, unos cojines o una mesa pequeña con su silla, la actividad puede verse más enriquecida.

 Los padres debemos estar muy atentos para felicitarlos y hacer un tremendo escándalo -reforzarmiento de conducta- cuando el niño se acerque a este mágico lugar y lea algo. Podemos acompañarlos en ese ambiente cuando lean, les podemos leer algún cuento e incluso podemos jugar ahí y sacar a ese niño interior que todos llevamos y que también quiere leer.

Gracias por leer

Manuel Urbina
prolector@hotmail.com

Matar la lectura y escritura a ortografiazos

sábado, 06 de septiembre del 2008 a las 06:08
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Los niños cuando llegan al primer grado de primaria se inician, formalmente, en la enseñanza de la escritura y lectura. Es en el colegio donde aprenden a escribir sus primeras palabras. El hecho de conocer un nuevo código de comunicación hace que se sientan estimulados por escribir a las personas más cercanas de su entorno: padres, abuelos, hermanos, amigos, profesores. Qué bueno que los alumnitos escriban cartas, notas o diarios porque encuentran que la escritura tiene una aplicación práctica y necesaria.


Sin embargo, muchos de esos pequeñitos irán perdiendo el interés por seguir escribiendo debido actitud normativa y sancionadora de algún un profesor o profesora que empezará a tachar con una gran cruz  la palabra que el niño escribió incorrectamente por un desconocimiento propio de su edad o el otro que empezará a colocar unas tildes enormes y despiadas sobre la vocal de la palabra. Y no solo esto, algunos reprimidores de la enseñanza le mandarán como castigo hacer las planas (escribir 100, 200... veces la misma cosa) por haber confundido la letra "s" por "c", o "b" por "v", por no haber colocado la tilde, por no haber usado el color rojo en la primera letra de la oración, por haber borrado y escrito, o por no sé qué otra nimiedad más que se inventan.


Acaso no se dan cuenta que no están dejando una tarea, están dejando una tortura porque no hay nada más cruel e injusto que tener que hacer durante horas la maldita plana como si con ello el niño va a aprender a escribir correctamente. Con eso conseguimos que al niño le salgan callos en el dedo índice y que empiece a odiar con toda su alma todo aquello que signifique escribir palabras. Qué diferencia cuando escribe números porque ahí no existe el 1 en mayúsculas o el 2 en minúsculas o el 3 con tilde o el número 123  en donde el primer número (el 1)  se escriba con lápiz rojo y los demás con azul, etc.  ¿Ven la diferencia?, la esencia de las matemáticas no se basan en cómo se escriben los números, sino en la capacidad operativa que lleve a desarrollar otras capacidades mentales. Así también la enseñanza de la escritura tiene como objetivo fundamental el desarrollo de la capacidad comunicativa a través de lo que signifique leer y escribir.

La ortografía se aprende durante el mismo proceso de aprendizaje y dura muchos años, incluso los profesores cuando envían notas a los padres presentan problemas ortográficos porque son tantas las palabras y siempre se escapará una por más experto que sea. No desperdicie cientos  de horas dedicadas a la ortografía, dedíquelas a fomentar la escritura libre y espontánea y que ellos compartan sus experiencias y el profesor observará cómo van mejorando su ortografía.

"Querida familia quiero que esten felices yo también los quiero mucho los estraño mucho yo estoy felis estoy muy bien mi diente ya cresio Soy felis cón la mamita Zeny estoy bién..." (En las vaciones de medio año, Yvonne (6) escribió esta nota a sus padres, desde la casa de sus abuelos). 

Deje que sus alumnitos se inventen su propia ortografía, como "Te bas a entristar", ya que ello no va en contra de lo que el niño va a aprender correctamente más adelante, tenga presente que esta es una etapa natural del aprendizaje de la escritura porque los niños escriben tal como suena y cuando no conocen la derivación correcta de la palabra (en triste - entristecer) usan el modelo que más usan o se lo inventan (alegre- alegrar). Claro que el profesor o profesora puede y debe corregir, pero no hacer de ello la esencia del curso.

Bernice E. Culligan, en "Leéme un cuento" (1992), señala los beneficios de la ortografía inventada:

-Estimula al niño a entender qué es el alfabeto.

-Alienta a los niños a escribir por su cuenta; no tienen que preguntar cómo se escribe una palabra: no dependen de los demás.

-Permite que escriban cuentos más largos y de mayor colorido; pueden escribir todo lo que dicen; escribir más = escribir mejor.

-Permite a los niños aventurarse más allá de las palabras que saben leer; no están limitados a escribir solo las palabras que pueden leer; les ayuda a aprender a leer.

-Ayuda a que el niño asuma responsabilidades respecto de su aprendizaje; controla lo que escribe y cómo lo escribe; hace suyo el sistema de escritura.

-Permite una extensiva práctica fonética; los niños ensayan los sonidos correspondientes a medida que escriben.

Motívelos a seguir escribiendo, se les puede dar temas como: "Mi primera vez en la playa", "Un día en el circo", "Mi mascota preferida", "Mi libro de cuentos", etc., y estas composiciones se comparten, se publican, se hacen textos, se leen en voz alta y muchas otras actividades que forman parte de un aprendizaje realmente significativo.

No se olvide que nuestros alumnos tienen derecho a desarrollar su potencial creativo y comunicativo a través de la lectura y escritura. Así que si su alumno le escribe : "Felis navida mis la qiero mucho y qe dios la protega", siéntase doblemente feliz.

Gracias por leer

Manuel Urbina

prolector@hotmail.com

Una guía para mejorar la velocidad lectora en la lectura oral

viernes, 05 de septiembre del 2008 a las 06:41
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  La velocidad lectora en  la lectura en voz alta (distinta a la lectura silenciosa)  se puede mejorar a través de un programa que apunte hacia ese objetivo y para ello, en primer lugar, se debe tener como modelo de buen lector al docente del aula (modelaje), y en segundo lugar, se debe programar dos tipos de ejercicios: el primero está relacionado con la respiración y el segundo, con la articulación-entonación. Recuerde que para ser un buen lector no es indispensable tener una "buena" voz, es necesario entrenarse en la respiración y en la articulación-entonación.

 EJERCICIOS DE RESPIRACIÓN:

  1. Consiga los globitos más pequeños y haga que sus alumnos lo inflen haciendo presión del músculo diafragmático que se encuentra en el vientre. No deben inflar los cachetes o carrillos, deben separar los labios milimétricamente y hacer presión diafragmática.
  1. Hacer abdominales fortalece el diafragma y permite controlarlo con más facilidad durante la lectura. También evita que nos duela la garganta de tanto hablar y, peor, si gritamos.

EJERCICIOS DE ARTICULACIÓN:

  • 1. Trabalenguas: el éxito de los trabalenguas está en duplicar, triplicar, cuadriplicar... exagerar la articulación. Si no se exagera la articulación al máximo, no tiene sentido el practicarlo y el profesor tiene que ser el mejor ejemplo y el gran motivador (su propia motivación contagia a los demás).
  • 2. Trabacuentos: (opcional)  se manda a construir cuentos muy simples pero usando una serie de sílabas como tra, tre, tri, tro, tru; cra, cre, cri, cro, cru, etc., y luego se leen abusando de la articulación: Veamos los siguientes ejemplos:
  •  En la ciudad trueno había un tren llamado travieso al que se le rompió una rueda porque tropezó con un tronco que obstruyó el paso. Se puso triste y Patricio lo quiso animar tocando la trompeta.
  • En un charco de cualquier punto de Chechenia, había un chino y una chaqueta esperando la llegada de un chaparrón que venía de Cachemira. Ambos eran espías al servicio de un chivato chismoso. Para pasar inadvertidos leían un libro de chistes de Chicago. La chaqueta llevaba una mancha de chorizo en la manga derecha.
  • 3. Lectura de textos dialogados: Los niños leen asumiendo el rol del personaje y enfatizan las entonaciones que se presenten. Para este ejercicio se necesita a dos niños como mínimo. Deben dramatizar su lectura con lo cual también se logra que se desinhiban y pierdan el temor a salir al frente.

    Observe:

  • - Pedro, ¿me podrías decir la hora?
  • - ¡No me da la gana!
  • - Por favor... no seas malito... no quiero llegar tarde al colegio.
  • - ¡¡Ya te dije que no me da la gana!!
  • - Entonces, ¡nunca más te voy a leer un cuento!
  • - ¡Las siete y veinte!
  • 4. Lectura de palabras inventadas: Se hace una lista de palabras (pueden ser 10, 20, o 30) que no existen como trofolis, gremies, fabrol, mertrafa, lionje, vilgabro, etc., y se procura que el alumno las lea en el menor tiempo y cada vez que empieza de nuevo lo debe hacer con una mejor pronunciación y en menos tiempo. Este ejercicio le permitirá mejorar su decodificación cuando lea palabras que son de su uso lingüístico.
  • 5. Entonación razonada: Así le llamamos a unos ejercicios que consisten en leer oraciones interrogativas, exclamativas, enunciativas, dubitativas; se da mucho énfasis en la entonación y en la intención del hablante. Es conveniente que se creen oraciones en donde estén presente todos los signos de puntuación.

          Ejemplos:

        ¡Quedan cinco minutos!  ¡Llegamos tarde!  ¡Date prisa!

        En cuanto a lo que hablamos ayer,  ¿aceptas o no la oferta que te hice?

        Miguel,  ¿ya sabes lo que vas a hacer este verano?

        ¿Ya sabes lo que vas a hacer este verano, Miguel?

        ¿Tú no te habías enterado todavía?   Salió ayer en la prensa.

        Es  necesario que al docente se le ocurra otras estrategias que bien podrían ser utilizadas y, eso es lo que buscamos, que se atreva a crear otros ejercicios (y compartirlos en la red)  y cada vez irlos puliendo hasta encontrar los ideales y mientras tanto, habremos formado a unos buenos lectores que nos darán las mayores satisfacciones cuando los veamos leer con una buena articulación y entonación.

        Los dejo por ahora y espero que les sirva esta guía. Son las 23:45 en Perú  y, por un momento, pensé que no iba a cumplir lo que les había anunciado en la entrada anterior.

Gracias por leer

Manuel Urbina

Mida la velocidad lectora de su alumno

miércoles, 03 de septiembre del 2008 a las 19:47
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 La velocidad lectora se puede definir como el número de palabras leídas correctamente durante un minuto; pero como las palabras se pueden leer en silencio o en voz alta, las velocidades serán totalmente distintas según el tipo de lectura que se realice así como las formas de medirlas.

 La lectura en silencio siempre será más rápida que la oral ya que los procesos involucran texto-ojo-cerebro y la forma de medirla es más compleja y sus resultados se basan más en la comprensión del texto que en el acto decodificador. Una buena velocidad para textos narrativos (novelas, cuentos, leyendas, mitos) oscila entre 250 y 400 p.p.m, y se puede leer a mayores velocidades, comprendiéndolo todo, en la medida que el lector realice un entrenamiento visual que le permitirá  hacer fijaciones que abarquen más de una palabra al mismo tiempo.  Esto permite que en vez de percibir palabras aisladas  (cuyos significados siempre están contextualizados), puedan percibir en una sola fijación uno  o más  sintagmas (mínimas unidades que trasmiten ideas) por lo que el acceso al significado y la construcción  se realiza asociando estas ideas o sintagmas, mientras que si la lectura es palabra por palabra el acceso al significado se desarticula con mucha facilidad y de allí que al final de la lectura se haya comprendido poco o nada.

 La lectura oral o en voz alta es, en relación a la lectura silenciosa, menos rápida porque los procesos involucrados en la lectura aumentan: texto-ojo-cerebro-articulación-audición-cerebro, y para medir la velocidad de lectura se toma en cuenta el número de palabras leídas correctamente durante un minuto. Si el alumno leyó 50 palabras durante un minuto  y en el transcurso se equivocó en 12 palabras (aumentó sílabas, las cambió, las suprimió, etc.) su velocidad lectora sería el resultado de las 50 palabras menos las 12 que leyó incorrectamente. El resultado sería 38 palabras por minuto, lo cual sería su velocidad lectora. Como se observa en esta medición se le da mayor importancia a la decodificación que a la comprensión en sí misma, sin embargo, se sabe que los lectores fluidos (además de pronunciar bien, hacen las entonaciones y pausas adecuadas) tienen un mejor nivel de comprensión.

 Lograr que los niños de primer grado lean 50 p.p.m es un buen promedio; en segundo,  60 p.p.m; en tercero,  70 p.p.m;  de cuarto a sexto, 80 p.p.m. Ya en la secundaria una buena velocidad de lectura oscilará entre 90 p.p.m a 120 p.p.m. Estas cantidades se pueden modificar en la medida que se realicen programas de entrenamiento que abarquen ejercicios de respiración, de articulación y lectura modelada (en el siguiente post publicaremos una guía de entrenamiento para mejorar la velocidad lectora en la lectura oral).

 Calcular la velocidad de lectura es algo complejo, sin embargo, hoy existen alternativas que nos facilitan realizar una prueba que mida la velocidad lectora.

 Alternativas:

 1. ¿Cómo podemos saber la cantidad exacta de palabras que tiene un texto?

Es muy fácil, coloque el texto que va ha ser leído en WORD (Microsoft), déle un clic a ARCHIVO  y busque la opción PROPIEDADES, luego ESTADÍSTICAS y encontrará el número exacto de palabras que tiene la       lectura.

 2. ¿Cómo saber la cantidad de palabras que ha leído durante un minuto?

     Hay dos formas: la primera es realizar una serie de operaciones    matemáticas (es complejo y lo diremos después) y la segunda, que es  más práctica y muy eficaz para evaluar la velocidad lectora cuando la          lectura es en voz alta. Consiste en escribir menos palabras en una línea y          en la parte derecha colocar el número de palabras que van sumando.         Observe:

En un inmenso lago de África,                     6

llamado Victoria, vivía Pompeyo               10

el hipopótamo. Él era un excelente            16

nadador y desde pequeño había                  21

participado en varias competencias,         25

en las que siempre quedaba en los              32

 primeros puestos. En el lago se                    38

 estaba organizando un nuevo torneo        43

 y por supuesto Pompeyo se inscribió,      49

 al igual que otros hipopótamos que            55

 también vivían en el lago.                                60

 (El texto continuará hasta que termine)

 De esta manera,  cuando el alumno lea el texto, usted hace el seguimiento y puede marcar las palabras donde se cometan los errores de pronunciación y,  al cabo de un minuto,  podrá saber en qué línea se quedó y tendrá a la derecha la cantidad referencial. Finalmente, a esa cantidad le restará el número de errores cometidos y esa será la velocidad lectora de su alumno.

 Recuerde que, realizar esta prueba solo nos da la velocidad lectora del alumno y que el objetivo es que el alumno, a través de su programa de entrenamiento (publicaremos una guía, el día de mañana) cada vez aumente su velocidad lectora con lo cual se estaría generando una variable que va a garantizar que el alumno comprende lo que lee.

Gracias por leer

Manuel Urbina

prolector@hotmail.com

Sobre el blog

AMOR  POR  LA  LECTURA

Este espacio ha sido creado para compartir nuestros conocimientos en favor del desarrollo de las habilidades lectoras y comprensivas de nuestros alumnos.Tengo un poquito más de veinte años enseñando el curso de LENGUAJE y hace ocho que me he abocado al tema de la LECTURA Y COMPRENSIÓN debido a que nuestra realidad -y nuestro compromiso- nos obliga a buscar alternativas para que nuestros alumnos desarrollen habilidades y hábitos de lectura los cuales constituyen el corazón del aprendizaje y el éxito personal.



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